PARTE 2 — LA ÚLTIMA VOLUNTAD

—¿Por qué?

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Porque descubrió que alguien había intentado vender parte de la granja sin tu autorización.

Sentí que el corazón comenzaba a acelerarse.

—¿Quién?

Mi madre abrió la boca.

Pero antes de que pudiera responder, una voz sonó detrás de nosotros.

—¡Margaret!

Mi padre estaba junto a las escaleras.

Su rostro había perdido todo el color.

Miraba a mi madre con una expresión que jamás había visto.

Miedo.

—No digas una palabra más —ordenó.

Mi madre retrocedió.

Yo permanecí inmóvil.

Después miré directamente a mi padre.

—¿Qué ocurrió aquella noche?

Robert apretó los puños.

—No tienes derecho a interrogarme.

Respiré profundamente.

—Acabas de demandarme por una propiedad que mi abuelo me dejó legalmente. Creo que tengo derecho a conocer la verdad.

Mi padre guardó silencio.

Entonces mi madre comenzó a llorar.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *