PARTE 2: CUATRO SEMANAS DESPUÉS, EL BANCO TOCÓ A LA PUERTA… Y VALERIA LES REVELÓ LA VERDAD

Estela salió de la cocina con un plato de fruta.

—¿Cuál tarjeta?

—La adicional. La que uso para mis cosas.

Su padre, Héctor, no levantó la mirada del televisor.

—Debe estar por ahí. Busca bien.

Brayan volvió a revisar su cartera.

—No. La rechazaron hoy en el restaurante.

Estela frunció el ceño.

—¿Cómo que la rechazaron?

—Pues eso. Que no pasó.

Héctor bajó el volumen de la televisión.

—Seguro es una falla del banco.

Era la explicación más cómoda.

Porque ninguno de los tres quería aceptar la posibilidad de que Valeria hubiera dejado de pagar.

Durante cuatro años, la mayor parte de los gastos importantes había salido de su cuenta: la hipoteca, los servicios, el mantenimiento de la casa y buena parte de los gastos personales de Brayan.

Sus padres habían llegado a creer que aquel dinero era una extensión natural de sus propios ingresos.

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