PARTE 2: CUATRO SEMANAS DESPUÉS, EL BANCO TOCÓ A LA PUERTA… Y VALERIA LES REVELÓ LA VERDAD

Luego contestó:

Estoy dispuesta a hablar sobre la documentación, con el banco y mi abogado presentes. No voy a asumir nuevas deudas ni a realizar pagos sin conocer mis obligaciones legales.

Estela respondió casi inmediatamente.

¿De verdad vas a poner a tus padres en manos de abogados? Después de todo lo que hicimos por ti.

Valeria dejó el teléfono sobre la mesa.

Aquella frase le dolió más que cualquier insulto.

Porque recordaba perfectamente quién había pagado las medicinas de su madre cuando estuvo enferma. Quién había cubierto las reparaciones del techo. Quién había comprado los muebles nuevos. Quién había transferido dinero cuando la pensión de su padre no alcanzaba.

Y, sin embargo, en la historia que contaba Estela, ella siempre era la beneficiaria.

Nunca la persona que sostenía a los demás.

La cuarta semana: tres golpes en la puerta

A las nueve de la mañana del lunes, cuatro semanas después de que Valeria abandonara la casa, un vehículo se estacionó frente a la propiedad de Zapopan.

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