PARTE 2 — LA VIDA QUE PERDÍ

—¿Volviste a trabajar?

—Hace dieciocho meses abrí mi propio estudio.

Sonrió ligeramente.

—Ahora tengo siete empleados.

Me quedé sin palabras.

Mientras yo desperdiciaba dinero en hoteles y restaurantes, ella había construido una empresa.

—Eso es maravilloso —murmuré.

Helena inclinó la cabeza.

—Gracias.

Su respuesta fue educada.

Distante.

Como si estuviera hablando con un antiguo conocido.

Respiré profundamente.

—Vanessa me dejó.

Helena no pareció sorprendida.

—Lo siento.

—Perdí mi negocio.

—También lo siento.

Me tembló la voz.

—Estoy durmiendo en mi coche.

Por primera vez, su expresión cambió.

Vi compasión.

Pero no el amor que esperaba encontrar.

—Daniel, eso es terrible. Puedo darte el contacto de un servicio de alojamiento temporal y de un asesor financiero.

La miré desesperadamente.

—Helena, no vine buscando un número de teléfono.

Ella guardó silencio.

—Vine porque cometí el peor error de mi vida.

Las lágrimas comenzaron a llenar mis ojos.

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