Sacó un sobre pequeño.
En la parte delantera aparecía mi nombre.
Emily Carter.
Reconocí inmediatamente la letra de mi padre.
Sentí que el corazón se me detenía.
—¿Dónde encontraste esto?
Daniel respiró profundamente.
—Entre los documentos que Mercer me pidió destruir.
Me quedé completamente paralizada.
—¿Destruir?
Mi hermano asintió.
—Me dijo que eran papeles antiguos sin importancia.
Miré el sobre.
Habían pasado más de veinte años desde la muerte de mi padre.
Y ahora tenía entre las manos una carta que él había escrito para mí.
La abrí cuidadosamente.
Dentro había una sola hoja.
Comencé a leer.
«Mi querida Emily:
Si algún día encuentras esta carta, quiero que recuerdes algo.
La verdad no siempre llega acompañada de reconocimiento.
A veces llega acompañada de soledad.
Pero nunca permitas que el miedo de otras personas te haga abandonar lo que sabes que es correcto.