PARTE 2: LA VERDADERA CORONEL CARTER

Sentí que el pecho se me cerraba.

—¿Quién?

El coronel guardó silencio.

Finalmente respondió:

—No puedo compartir detalles que todavía forman parte de una revisión administrativa.

Asentí.

Comprendía perfectamente.

Pero algo en su expresión me inquietó.

Porque no parecía estar hablando de un desconocido.

Cuando regresé a mi mesa, encontré a mi madre sentada sola.

Su copa de champán permanecía intacta.

Me observó durante varios segundos.

—Emily, ¿podemos hablar?

Tomé asiento frente a ella.

—Te escucho.

Sus manos temblaban.

—Cuando eras pequeña, tu padre siempre decía que tenías un carácter fuerte.

Sentí un nudo en la garganta.

Mi padre había muerto cuando yo tenía veintiún años.

Había sido la única persona de mi familia que nunca se burló de mis sueños.

—Lo recuerdo.

Mi madre comenzó a llorar.

—Él estaba convencido de que llegarías lejos.

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