PARTE 2: MIS PADRES ME ABANDONARON POR TENER CÁNCER… QUINCE AÑOS DESPUÉS, EL GENERAL REVELÓ QUIÉN ERA MI VERDADERA MADRE

No porque quisiera demostrarles algo a mis padres biológicos.

Al menos, eso me decía a mí misma.

Pero, en el fondo, todavía escuchaba la voz de Richard Barrett.

«No podemos arriesgarlo todo por alguien promedio».

Aquella frase se convirtió en una especie de enemigo invisible.

Cuando un examen me salía mal, pensaba en ella.

Cuando una profesora me decía que tenía potencial, no conseguía disfrutar del elogio.

Cuando ganaba una competición académica, me preguntaba si por fin sería suficiente para que mis padres se arrepintieran.

Rachel lo notó.

Una tarde me encontró frente al espejo, con varios libros abiertos y una lista de objetivos escrita en una hoja.

Había marcado las notas que necesitaba para solicitar una beca.

También había escrito:

«Demostrar que estaban equivocados».

Rachel leyó la frase.

Después dejó el papel sobre el escritorio.

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