PARTE 2: MIS PADRES ME ABANDONARON POR TENER CÁNCER… QUINCE AÑOS DESPUÉS, EL GENERAL REVELÓ QUIÉN ERA MI VERDADERA MADRE

—¿Quieres hablar o prefieres que me quede aquí en silencio?

La miré sorprendida.

Hacía días que nadie me preguntaba qué quería.

—¿Puede quedarse? —susurré.

—Por supuesto.

Aquella noche me leyó unas páginas de un libro de aventuras que llevaba en su bolso.

Al día siguiente me llevó una baraja de cartas.

Durante las sesiones de quimioterapia, jugábamos a las mismas partidas una y otra vez. Rachel hacía trampas terribles y después fingía indignación cuando yo la descubría.

—Algún día serás una gran detective —me decía.

—¿Por qué?

—Porque eres incapaz de dejar pasar una injusticia.

Yo me reía.

No sabía entonces que aquella frase terminaría definiendo mi vida.

Rachel nunca me prometió que el tratamiento sería fácil.

Cuando vomitaba, me ayudaba a incorporarme.

Cuando se me cayó el cabello, no fingió que no me importaba.

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