PARTE 2 — EL TRAIDOR MÁS CERCANO

Sentí que la sangre se me helaba.

Inmediatamente llegó otro mensaje.

“Y no le digas nada a la policía”.

Miré la fotografía.

Después llamé al detective Brooks.

Le envié todo.

—No voy a permitir que utilicen a Marcus para obligarme a guardar silencio —dije.

Brooks respondió con firmeza.

—Hizo bien en avisarnos. No intente buscarlo por su cuenta.

Colgué.

Y entonces recibí una llamada.

Era Theo.

—Jefe, ¿cómo está la señora Claire?

Su voz sonaba perfectamente tranquila.

Demasiado tranquila.

Respiré profundamente.

—Sigue delicada.

—¿Ha despertado?

Sentí un escalofrío.

—¿Por qué preguntas?

Hubo un silencio.

Después respondió:

—Porque estoy preocupado.

Miré hacia la puerta de la UCI.

—Theo, necesito que vengas al hospital.

—¿Ahora?

—Sí.

—Enseguida, jefe.

La llamada terminó.

Pero algo me hizo revisar nuevamente la fotografía de Marcus.

Detrás de él había una ventana pequeña.

Y sobre la pared, apenas visible, un símbolo pintado de azul.

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