PARTE 2: DESPERTÉ DEL COMA Y DESCUBRÍ QUE MIS PROPIOS PADRES QUERÍAN SILENCIARME… PERO MI TELÉFONO GUARDABA UN SECRETO QUE PODÍA DESTRUIRLOS

Y no terminó cuando un tribunal pronunció el veredicto.

Mi historia comenzó de nuevo el día en que dejé de pedir permiso para decir la verdad.

FIN.

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