PARTE 2 — EL REGALO QUE LO DESTRUYÓ

Sentí que me faltaba el aire.

—Michael, ¿de qué estás hablando?

Él se volvió hacia mí.

—Rebecca, ¿recuerdas cuando Daniel te dijo que había perdido la casa por problemas financieros?

Asentí lentamente.

Aquella mentira había sido una de las experiencias más dolorosas de mi divorcio.

Daniel me aseguró que el banco había embargado nuestra vivienda y que no quedaba dinero para repartir.

Yo estaba tan agotada emocionalmente que apenas tuve fuerzas para cuestionarlo.

—Pues bien —continuó Michael—, nunca perdió la casa. La transfirió a una sociedad inmobiliaria que controlaba mediante un intermediario.

Los invitados comenzaron a murmurar.

Daniel golpeó la mesa.

—¡Cállate! ¡No tienes derecho a hablar de mis negocios!

Pero Michael ni siquiera parpadeó.

—Hace seis meses, esa sociedad entró en liquidación por sus deudas. Mi grupo empresarial adquirió legalmente sus activos, incluida la propiedad.

Vanessa retrocedió.

—Daniel, me dijiste que esa casa era nuestra.

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