No comprendía el contenido, pero había visto a una persona sacar papeles de una oficina.
Alguien descubrió que la niña había estado allí.
Durante una discusión cerca de la obra, Lucía resultó herida y perdió el conocimiento.
Roberto Salvatierra la llevó a un centro médico, pero después utilizó una identidad falsa y una serie de contactos para impedir que la policía pudiera localizar rápidamente a su familia.
El padre de Alejandro había intervenido posteriormente, pagando parte de los gastos y autorizando traslados. Los documentos demostraban que conocía la situación y que, en lugar de asegurar que Lucía regresara con su familia, permitió que continuara separada de ella.
Las pruebas también señalaron posibles irregularidades financieras vinculadas a los mismos adultos.
Sin embargo, la investigación no pudo demostrar que todos los implicados hubieran participado en cada decisión, ni que el accidente inicial hubiera sido planeado.