PARTE 2: La anciana sin hogar tenía la marca de nacimiento de mi hermana desaparecida… y mi marido sabía algo que podía destruir nuestras vidas

Lucía no respondió.

No tenía por qué hacerlo.

La abogada examinó los documentos y pidió que se conservaran sin alterar nada.

Por primera vez, teníamos testimonios y pruebas que podían ayudar a reconstruir lo sucedido.

Pero todavía no sabíamos quién había tomado la decisión final de separar a Lucía de su familia.

Y Teresa tenía una última información.

El hombre que seguía vivo

—Roberto no actuaba solo —dijo Teresa.

Alejandro se inclinó hacia ella.

—¿Quién más estaba involucrado?

Teresa respiró profundamente.

—Había un abogado que gestionaba los documentos. Era quien organizaba los traslados y hacía los pagos.

—¿Recuerda su nombre? —pregunté.

Teresa asintió.

Pronunció un nombre que no reconocí.

Pero Alejandro sí.

Su rostro se quedó sin color.

—No puede ser.

—¿Quién es? —pregunté.

Mi marido tardó varios segundos en responder.

—El abogado que administra actualmente la fundación de mi familia.

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