Mi marido miró hacia la puerta para asegurarse de que nadie estuviera escuchando.
—El especialista que revisó el expediente acaba de encontrar algo.
—¿Qué cosa?
Alejandro tragó saliva.
—La noche en que desapareció Lucía, alguien llamó a emergencias desde una obra de construcción. Una adolescente había resultado herida. Cuando llegaron los servicios médicos, la encontraron inconsciente.
Me aferré al respaldo de una silla.
—¿Y por qué no la identificaron?
—Porque no llevaba documentos. Y porque, según el expediente, alguien se presentó después afirmando que era un familiar.
Sentí un frío terrible.
—¿Quién?
Alejandro me miró a los ojos.
—Un hombre llamado Roberto Salvatierra.
El nombre no significaba nada para mí.
—¿Quién es?
Mi marido tardó demasiado en responder.
—El antiguo socio de mi padre.
El hombre que había desaparecido de los registros
Alejandro me explicó que Roberto Salvatierra había trabajado durante años en el sector de la construcción.