PARTE 2: La anciana sin hogar tenía la marca de nacimiento de mi hermana desaparecida… y mi marido sabía algo que podía destruir nuestras vidas

Me acerqué al escritorio.

—¿Qué sabes?

Alejandro apartó la mirada.

Ese gesto me dolió más que cualquier respuesta.

—No estoy seguro de que sea tu hermana.

—No te he preguntado eso.

Él se pasó una mano por el cabello.

—Hay algo que debo contarte.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué cosa?

Alejandro caminó hasta la ventana y permaneció allí varios segundos.

Cuando finalmente habló, su voz era casi un susurro.

—Hace tres meses, antes de conocer a esa mujer en el comedor, recibí una llamada de una organización que trabaja con personas desaparecidas. Estaban revisando expedientes antiguos relacionados con personas que habían sufrido traumatismos y perdido la memoria.

—¿Y?

—Me enviaron una fotografía de una mujer que llevaba años viviendo en las calles de Chicago. No sabían su identidad. Pero tenía una cicatriz antigua cerca de la sien y una marca de nacimiento en el hombro.

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