PARTE 2 — La trampa que nunca vieron venir

Michael organizó una sesión con los abogados correspondientes para revisar la propiedad, las supuestas autorizaciones y los pasos necesarios para resolver la ocupación.

Yo regresé a Lake Tahoe.

No vestía uniforme.

Llevaba unos pantalones oscuros, una camisa blanca y la chaqueta que James me había regalado en nuestro último aniversario.

Cuando entré en el despacho, mi padre ya estaba sentado.

Olivia estaba a su lado.

David miraba el suelo.

Susan tenía los brazos cruzados.

Mi padre fue el primero en hablar.

—Espero que estés satisfecha. Has convertido un asunto familiar en un espectáculo legal.

Dejé mi carpeta sobre la mesa.

—No, papá. Tú convertiste mi propiedad en una disputa cuando decidiste regalar algo que no te pertenecía.

—¡Solo quería ayudar a Olivia!

—Podrías haberla ayudado sin mentir sobre mí.

Olivia levantó la mirada.

—Yo creía que papá tenía permiso.

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