PARTE 2 — EL SECRETO DE LAS SEIS PALABRAS

Miró la pantalla.

Y lo apagó inmediatamente.

Pero yo había alcanzado a ver el nombre.

Victoria.

Mi esposa.

Victoria Moretti llevaba nueve años casada conmigo.

Era elegante, inteligente y extraordinariamente cuidadosa con sus palabras.

También era la única persona de aquella mansión que había insistido en despedir a la madre de Lily después de la muerte de Daniel.

Según ella, mantener a la familia Hayes cerca era una amenaza para nuestra seguridad.

Yo me había negado.

No por compasión.

Sino porque una parte de mí nunca había conseguido olvidar la mirada de Daniel cuando juró que era inocente.

Aquella mañana comprendí que mi decisión de conservar a su familia en la propiedad quizá había salvado mi imperio.

Llamé a Victoria.

Contestó al segundo tono.

—Cariño, ¿ocurre algo?

—Necesito verte.

—Estoy ocupada.

—Es importante.

Hubo una pausa.

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