PARTE 2 — LA ÚLTIMA VOLUNTAD

Samuel se levantó inmediatamente.

—Señorita, deje esa caja sobre la mesa.

Chloe puso los ojos en blanco.

—¿Por qué? ¿También pertenece a la princesa Clara?

Me quedé mirándola.

Mi hermana tenía veinticinco años.

Era tres años mayor que yo.

Había crecido con nuestros padres.

Había tenido cumpleaños, vacaciones familiares y fotografías escolares donde siempre aparecían los tres sonriendo.

Yo no tenía ninguna de esas cosas.

Pero nunca la había odiado.

Hasta aquella mañana, ni siquiera sabía cuánto resentimiento llevaba acumulado.

—Chloe —dije suavemente—, ¿alguna vez preguntaste por mí?

Su expresión cambió.

—¿Qué?

—Durante diecisiete años. ¿Alguna vez preguntaste dónde estaba tu hermana?

Ella apartó la mirada.

—Mamá decía que preferías vivir con el abuelo.

Sentí que el corazón se me rompía nuevamente.

—Tenía cinco años.

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