PARTE 2 — LA ÚLTIMA VOLUNTAD

No fue porque no fueras digna de amor.

Fue porque ellos tomaron una decisión que nunca tuvieron el valor de explicarte».

Las lágrimas comenzaron a nublarme la vista.

Continué leyendo.

«Cuando tenías cinco años, tus padres atravesaban graves dificultades económicas. Habían acumulado deudas y estaban a punto de perder su vivienda.

Vinieron a pedirme dinero.

Les ofrecí ayuda, pero con una condición: que dejaran de utilizar tu futuro como garantía de sus decisiones.

Se enfadaron.

Y aquella misma noche te dejaron conmigo».

Me llevé una mano a la boca.

Recordé vagamente aquella noche.

Mi pequeña maleta roja.

Mi madre diciéndome que volvería el domingo.

El abuelo arrodillándose frente a mí y prometiéndome que nunca estaría sola.

Seguí leyendo.

«Durante los primeros meses intenté localizarlos. Cuando finalmente lo conseguí, me dijeron que podía quedarme contigo si asumía todos tus gastos.

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