PARTE 2 — LA ÚLTIMA VOLUNTAD

Samuel habló con voz tranquila.

—Eleanor Whitmore murió cuando tú tenías apenas cuatro meses. Margaret y Richard Bennett asumieron legalmente tu crianza poco después.

Sentí que las piernas me fallaban.

—¿Por qué nunca me lo dijeron?

Margaret se cubrió el rostro.

—Porque tu abuelo prometió que nadie conocería la verdad.

—¿Qué verdad?

Samuel abrió la última carta.

—Eleanor procedía de una familia muy adinerada. Antes de morir, estableció un patrimonio destinado a su hija.

Mi padre levantó bruscamente la cabeza.

—¡Ese dinero nos correspondía por haberla criado!

Samuel lo observó con frialdad.

—No. El patrimonio pertenecía a Clara.

Sentí que apenas podía respirar.

—¿Cuánto dinero?

El abogado consultó los documentos.

—Después de años de administración e inversiones, el valor estimado del patrimonio supera actualmente los ocho millones de dólares.

Chloe dejó escapar un grito.

Mi madre se apoyó contra la pared.

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