PARTE 2: LA ÚLTIMA VOLUNTAD

Rebecca me observó durante varios segundos.

Después sacó un segundo documento.

—Porque su abuelo estableció una disposición especial para proteger a sus descendientes.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué disposición?

—Si se demostraba una interferencia fraudulenta en la administración del fideicomiso, los beneficiarios menores de edad conservarían derechos independientes, administrados por fiduciarios ajenos a la familia.

Miré hacia la unidad neonatal.

Noah.

Oliver.

Mis hijos.

—¿Mi madre sabía eso?

Rebecca bajó la mirada.

—Tenemos motivos para pensar que sí.

El silencio fue insoportable.

Entonces mi teléfono vibró.

Un mensaje de un número desconocido.

«Alexander, tu madre sabe que encontraste los documentos. No permitas que Charles se acerque a Sylvia. Hay algo sobre la muerte de tu abuelo que nunca te contaron».

Sentí que se me helaba la sangre.

Mostré el mensaje a Rebecca.

Su rostro cambió inmediatamente.

—¿Quién te envió esto?

Negué con la cabeza.

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