PARTE 2 — LA ORDEN DEL COMANDANTE

—¡No puedes permitir que los arresten!

—No soy quien decide eso.

Su voz cambió.

—Tú no entiendes lo que está pasando.

Me quedé inmóvil.

—Entonces explícamelo.

Hubo un silencio prolongado.

Después susurró:

—Mi padre le debe mucho dinero a Victor Kane.

Sentí un escalofrío.

—¿Cuánto?

—Más de tres millones.

—¿Y qué tiene que ver conmigo?

Christine comenzó a llorar.

—Victor dijo que si conseguíamos ciertos documentos tuyos, cancelaría la deuda.

Sentí que el mundo se detenía.

—¿Por eso llevaste a Jake a casa de tu padre?

—Pensé que solamente iban a asustarlo para que te convenciera de hablar con ellos.

Cerré los ojos.

La mujer con la que llevaba diez años casado había permitido que utilizaran a nuestro hijo como instrumento de presión.

—Christine, no vuelvas al hospital sin autorización del personal encargado de su seguridad.

—Michael…

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *