Margaret comenzó a llorar.
Pero sus lágrimas no me hicieron retroceder.
—Yo solo quería que fueran niñas fuertes —murmuró.
—Entonces, ¿por qué les prohibías hablar conmigo? —pregunté.
Su expresión cambió.
Fue apenas un instante, pero lo vi.
Miedo.
No indignación. No tristeza.
Miedo.
Y entonces dijo algo que destruyó lo poco que todavía quedaba de mi confianza.
—¡No sabéis lo que había en esas botellas!
El pasillo quedó en silencio.
Daniel palideció.
Yo sentí que el corazón me golpeaba las costillas.
—¿Qué significa eso, Margaret?
Ella se llevó ambas manos a la boca.
Acababa de revelar mucho más de lo que pretendía.
La verdad detrás de las bebidas
El personal del hospital avisó a las autoridades para que investigaran la posible exposición de las niñas a sustancias desconocidas.
Margaret fue entrevistada y se solicitaron muestras de los productos que había utilizado. Mientras tanto, los médicos continuaron realizando pruebas a Sarah y Lily.