PARTE 2 — LA TRAICIÓN DE RENATA

Daniel colocó varios documentos sobre mi escritorio.

—Alguien presentó una solicitud utilizando una copia de tu firma.

Aquella tarde, Héctor descubrió algo todavía más inquietante.

Renata había contratado a un hombre llamado Ricardo Salvatierra para realizar supuestos trabajos de mantenimiento.

Pero Ricardo no era técnico.

Era investigador privado.

Y durante meses había recopilado información sobre mis empresas, propiedades y cuentas bancarias.

—¿Por qué necesitaba todo eso? —pregunté.

Héctor bajó la mirada.

—Porque parece que estaba preparando algo mucho más grande que una boda.

Dos días después recibí una llamada de una mujer desconocida.

—Señor Alejandro, me llamo Lucía Salvatierra. Soy hermana de Ricardo.

Su voz temblaba.

—Necesito hablar con usted sobre Renata.

Nos encontramos en mi oficina.

Lucía llegó con una carpeta negra.

—Mi hermano trabajó para ella durante seis meses —explicó—. Pero cuando descubrió lo que planeaba, quiso retirarse.

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