—Pues ya se fue. Problema resuelto.
Fue entonces cuando Roberto vio un sobre blanco sobre la mesa.
Lo había dejado el administrador después de documentar los daños y recoger los datos necesarios para el abogado.
En el sobre había una copia de la escritura, una relación de los desperfectos visibles y una nota indicando que cualquier comunicación sobre la ocupación de la propiedad debía canalizarse a través del representante legal de Elena.
Roberto leyó la nota dos veces.
—¿Qué significa esto? —preguntó.
Paola dejó de sonreír.
—¿Qué cosa?
—Mi madre está hablando con un abogado.
Por primera vez en toda la tarde, Paola pareció perder la seguridad.
—¿Y qué va a hacer? ¿Demandarnos? Soy su nuera.
Roberto la miró.
—Ser su nuera no te convierte en la dueña de su casa.
Ella soltó una carcajada nerviosa.
—No se atreverá a hacer nada. Es tu madre. Al final siempre te perdona.