Alejandro cerró los ojos.
—Mamá, Valeria no creó esas facturas.
—¡Es tu esposa\!
—Pronto dejará de serlo.
Hubo un silencio.
—¿Vas a elegirla a ella antes que a nosotros?
Alejandro miró los documentos que tenía sobre el escritorio.
Por primera vez, la pregunta le pareció absurda.
—No se trata de elegir a Valeria. Se trata de dejar de fingir que todo está bien cuando no lo está.
Rebeca comenzó a llorar.
—Después de todo lo que hice por ti…
Alejandro sintió una mezcla de tristeza y agotamiento.
—Mamá, no voy a mentir para proteger a nadie. Si hay errores, tendremos que corregirlos. Si alguien actuó de manera indebida, tendrá que responder. Y si yo firmé documentos que no revisé correctamente, asumiré mi responsabilidad.
Colgó.
Permaneció sentado durante varios minutos.
Había pasado toda su vida intentando mantener contenta a su madre.
Ahora comprendía cuánto le había costado.