No porque su hijo fuera multimillonario.
Sino porque había vuelto a encontrar un lugar donde alguien lo esperaba.
## Capítulo 10. La última visita
Dos años después, el padre de Alejandro enfermó nuevamente.
Esta vez, sin embargo, no estaba solo.
Tenía un hogar.
Recibía atención médica.
Su hijo lo visitaba todos los días que podía.
Y Mariana, a quien consideraba parte de su familia, acudía con Gabriel para compartir con él algunas tardes.
Una noche tranquila, el anciano pidió hablar a solas con Alejandro.
El empresario se sentó junto a la cama.
—¿Cómo te sientes, papá?
El anciano sonrió débilmente.
—Cansado. Pero tranquilo.
Alejandro sintió un nudo en la garganta.
—Los médicos están haciendo todo lo posible.
—Lo sé, hijo.
El anciano tomó su mano.
—Quiero que me escuches. Hay algo que necesito decirte.
Alejandro se inclinó hacia él.