Se Enamoró De Ella Con Una Sudadera Vieja, Y Tres Años Después Le Demostró Que El Amor Verdadero No Se Puede Comprar

Era una elección.

Una elección que hacían cada día.

Y que, cada día, volvían a elegir.

Porque Alejandro Rivera podía comprar casi cualquier cosa en el mundo. Pero la única cosa que realmente cambió su vida fue una mujer que llegó a una cita a ciegas con una vieja sudadera gris y el corazón lleno de cicatrices.

Y Lucía descubrió que su peor atuendo nunca había sido lo que necesitaba cambiar.

Lo que necesitaba era dejar de creer que tenía que esconderse para merecer amor.

FIN.

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