Se Enamoró De Ella Con Una Sudadera Vieja, Y Tres Años Después Le Demostró Que El Amor Verdadero No Se Puede Comprar

Ella acarició suavemente su mejilla.

—Entonces quédate siendo tú.

Alejandro apoyó la frente contra la de ella.

—Eso intento.

Y aquella noche, por primera vez, Lucía comprendió que el dinero no había protegido a Alejandro del dolor.

Solo le había dado más formas de esconderlo.

Ambos habían pasado años construyendo defensas distintas.

Ella se había escondido detrás de ropa vieja, del sarcasmo y de la distancia.

Él se había escondido detrás de reuniones, contratos y una fortuna que parecía imposible de medir.

Y, sin darse cuenta, habían empezado a desmontar aquellas defensas juntos.

### Capítulo 9. La propuesta que no tenía precio

Un año después de su primera cita, Alejandro le pidió a Lucía que lo acompañara al pequeño café de la colonia Roma.

El mismo café.

La misma mesa junto a la ventana.

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