En el reverso de la fotografía había una anotación.
La reconocí de inmediato.
Era la letra de mi padre.
«Tres niñas. Tres promesas. Si algún día Daniel descubre la verdad, deberá decidir si el amor que siente por ellas es más fuerte que la sangre».
Abigail se llevó una mano a la boca.
—¿Qué demonios significa eso?
No lo sabía.
Y por primera vez en veintiún años, sentí miedo de una respuesta que todavía no conocía.
Entonces Harper volvió a mirar el sobre.
—Papá, hay algo más.
Sacó del interior un pequeño papel que se había quedado pegado al fondo.
Era una tarjeta con tres nombres escritos a mano:
Chloe. Abigail. Harper.
Debajo de cada nombre aparecía una fecha, una hora y un número de habitación del hospital donde habían nacido.