CAPÍTULO 2: A LAS SEIS DE LA MAÑANA, TODO EL PUEBLO DESCUBRIÓ EL SECRETO DE MI PADRE

Papá le tendió la mano.

—Eso es todo lo que le pido.

El inspector se la estrechó.

Y entonces ocurrió algo que no esperaba.

El joven miró las libretas, el cobertizo y las hileras de verduras.

Después preguntó:

—Señor Lindqvist, ¿por qué me pidió que viniera a las seis de la mañana?

Mi padre se quedó pensativo.

Miró la carretera, ahora casi vacía.

—Porque a esa hora llegan las personas que necesitan el huerto.

El inspector guardó silencio.

Papá continuó:

—Durante el resto de la semana, usted habría visto plantas, cajas y una cerca vieja. Tal vez habría pensado que Brent tenía razón al llamarlo un adefesio.

Señaló la mesa donde los voluntarios estaban terminando de organizar las últimas bolsas.

—Pero a las seis, puede ver lo que realmente es este lugar.

El inspector bajó los ojos.

Por primera vez desde que había llegado, pareció comprender por qué aquella visita importaba tanto.

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