—Hay una última cosa que debes saber, Laura. La noche en que Daniel desapareció, tu marido fue una de las últimas personas que vio su automóvil.
Me quedé helada.
—¿Cómo lo sabes?
Thomas sacó una tarjeta de visita y escribió algo en el reverso.
—Porque fue David quien identificó el vehículo cuando la policía se lo pidió. Y hay un detalle en su declaración que nunca encajó con los hechos.
Me entregó la tarjeta.
—Mañana, a las diez de la mañana. Ven a esta dirección. Trae la fotografía y no le digas a nadie dónde vas.
—¡Espera! ¿Qué detalle?
Thomas ya se alejaba entre las mesas.
Se detuvo una última vez y volvió la cabeza.
—La policía encontró el automóvil de Daniel con las puertas cerradas y las llaves dentro. Pero David afirmó haberlo visto conducir hacia el río aquella noche.