Capítulo 2: El hombre que conocía el secreto de mi marido

El mensaje contenía una sola fotografía: nosotros dos sentados en aquella cafetería, tomada desde el otro lado de la calle.

Debajo, alguien había escrito:

«Dejen de buscar a Daniel. La próxima vez no habrá advertencias».

Thomas se levantó inmediatamente.

—Tenemos que irnos.

Guardé la fotografía en mi bolso y lo seguí hasta la salida. Sin embargo, antes de llegar a la puerta, mi teléfono comenzó a sonar.

Era mi hija.

Contesté de inmediato.

—Mamá —dijo con la voz quebrada—, necesito que me escuches. Un hombre acaba de venir a mi casa. Dice que conoce a Daniel y que tú estás en peligro.

Se me heló la sangre.

—¿Qué hombre?

Mi hija comenzó a llorar.

—Me mostró una fotografía de ti con un desconocido. Después me entregó un sobre con tu nombre.

—No lo abras. ¿Me oyes? ¡No abras ese sobre!

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