—¡Eso es exactamente lo que él dice de ti!
—Porque está intentando utilizarte para llegar hasta mí.
Apreté el teléfono con tanta fuerza que me dolieron los dedos.
—¿Por qué te divorciaste de mí, David?
La pregunta quedó suspendida entre nosotros.
—¿Qué tiene que ver eso con Daniel?
—Todo. Thomas me dijo que alguien te amenazó y que me dejaste para protegerme. Necesito saber si es verdad.
David guardó silencio durante tanto tiempo que pensé que había colgado.
Finalmente, respondió con una voz que apenas reconocí.
—Sí, Laura. Alguien me amenazó.
Sentí que las piernas me fallaban.
—¿Quién?
—No puedo decírtelo por teléfono.
—¡Estoy harta de tus secretos! ¡Veintidós años juntos y ni siquiera me diste una explicación cuando decidiste abandonarme!
—Lo sé —susurró—. Y nunca dejaré de arrepentirme.
Aquella respuesta me dolió más que cualquier mentira.
—Entonces dime la verdad.