Robert asintió lentamente.
—¿Podré volver a casa algún día?
—Eso dependerá de su estado de salud, de la evaluación médica y de las condiciones que podamos organizar. Nuestro objetivo es que reciba la atención que necesita.
Robert miró a Daniel.
—¿Has hecho todo esto porque quieres librarte de mí?
Daniel abrió la boca, pero no pudo responder inmediatamente.
Finalmente, se sentó a su lado.
—Al principio, sí quería escapar. Quería salir de esta casa y dejar de sentir que mi vida se había terminado antes de empezar.
Robert cerró los ojos.
—Lo siento, hijo.
—Pero después llamé a varios centros y a los servicios sociales. Me explicaron que no tenías por qué seguir viviendo así y que yo tampoco podía continuar siendo tu único cuidador.
Daniel tragó saliva.
—Me ofrecieron una evaluación médica y ayuda para organizar tu atención. Llevo tres noches preparando todo porque tenía miedo de que me dijeras que no.