Los médicos se llevaron urgentemente a ambas al hospital, y la comida sospechosa y los restos de agua se enviaron a analizar.
La pequeña, que se llamaba Emily, tenía el abdomen muy distendido, sufría fuertes dolores y estaba gravemente deshidratada. Su madre, Sarah, presentaba síntomas similares, pero su estado era todavía más preocupante.
El doctor que atendía a Emily salió del box de urgencias con el rostro serio.
—Necesito hablar con el agente que las ha traído —dijo—. Hay algo que no encaja.
El policía, cuyo nombre era Daniel Harris, se acercó inmediatamente.
—¿Qué ha ocurrido, doctor?
—Todavía no tenemos todas las respuestas. La niña presenta signos de una enfermedad grave y necesitamos realizar más pruebas. Su madre también está muy enferma. Por ahora, no podemos determinar si ambas situaciones tienen la misma causa.