Parte 2: Detrás del velo del viento de la montaña

Josephine miró las flores que había plantado alrededor de la casa.

Durante años había soñado con que alguien la eligiera sin reservas. Ahora comprendía que el amor no era una recompensa por tener un rostro hermoso ni una obligación nacida de una deuda.

Era una decisión que debía renovarse todos los días.

Extendió la mano.

—Sí, Cyrus. Quiero intentarlo.

Él la tomó con suavidad.

Y Josephine, por primera vez, no intentó esconderse.

La boda que nadie en Orofino esperaba

Se casaron a finales de junio de 1885, en una pequeña ceremonia celebrada en la cabaña.

No hubo un salón elegante ni un vestido costoso. Josephine llevaba un vestido azul que había cosido ella misma, y Cyrus había limpiado y planchado su mejor camisa.

El reverendo llegó acompañado de dos vecinos que vivían a varios kilómetros.

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