Tras 37 años de amistad, me pidió una última foto… Al día siguiente, descubrí el secreto que me había ocultado durante todos esos años.

Aquellas palabras me dolieron más que cualquier explicación.

Porque tenía razón.

Emily no había sido una desconocida que me engañaba. Era la persona que me había sostenido cuando yo ya no podía mantenerme en pie.

Y, sin embargo, me había ocultado algo importante durante décadas.

Miré de nuevo la carta.

—¿Hay algo más que deba saber?

Emily metió la mano en su bolso y sacó una pequeña caja de madera.

La reconocí inmediatamente.

Era la caja que Daniel guardaba en el cajón de su escritorio. Después de su muerte, había revisado sus pertenencias, pero nunca la encontré.

—¿Cómo llegó esto a tus manos? —pregunté.

—Daniel me la entregó unos meses antes de morir. Me pidió que te la diera cuando estuvieras preparada para escuchar la verdad.

Abrí la caja.

Dentro había una pulsera infantil, una fotografía de un bebé y otra carta.

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