Ahora comprendía que había reconocido al hombre que le había roto el corazón.
—¿Y nunca pensaste en decírmelo?
—Muchas veces —respondió—. Pero cuando vi lo feliz que eras con él, no quise hacerte daño. Me convencí de que lo que había ocurrido entre nosotros pertenecía al pasado.
—¿Daniel sabía que éramos amigas?
—Sí. Y me pidió que no te contara nuestra historia. Decía que solo conseguiría hacerte sufrir por algo que había sucedido antes de que tú formaras parte de su vida.
Me quedé mirando la fotografía.
Treinta y siete años de amistad. Décadas de cenas, cumpleaños, vacaciones y conversaciones interminables.
Y durante todo ese tiempo, Emily había sabido algo sobre el hombre con quien compartí mi vida que yo ignoraba por completo.
—¿Hay algo más? —pregunté finalmente.
Emily cerró los ojos.