Pero sí podía abrir una puerta.
Una puerta que él tendría que aprender a mantener abierta con sus acciones.
Finalmente, apoyé mi mano sobre la suya.
Y por primera vez en diez años, no sentí que estuviera luchando contra mi padre.
Sentí que estaba hablando con él.
## La última fotografía
El décimo primer cumpleaños de Owen lo celebramos en Albany.
Mi madre preparó un pastel enorme de chocolate. Frank colgó algunas luces en el jardín y colocó una mesa con fotografías familiares.
Había imágenes de Owen cuando era bebé, de sus primeros días de escuela y de nuestros viajes por Chicago.
En el centro estaba la fotografía de Daniel.
Owen se acercó a ella y la sostuvo con cuidado.
—Mamá, quiero ponerla en mi habitación.
Sonreí.
—Me parece una buena idea.
—Y también quiero una foto contigo, conmigo y con los abuelos.