PARTE 2: EL SECRETO DE LOS VOLKOV

Mikhail miró la fotografía.

Después me miró a mí.

Y por primera vez, el hombre más temido de Chicago no parecía peligroso.

Parecía un padre aterrorizado.

Pero entonces observé algo en la imagen.

Un pequeño detalle que Mikhail no había visto.

Detrás de Misha aparecía una pegatina azul con el nombre de una empresa.

Una empresa que yo conocía demasiado bien.

Porque había recibido una carta de ella apenas unas semanas antes.

North Shore Holdings.

La compañía que había comprado mi restaurante.

Y de repente comprendí que quizá nuestra historia no había comenzado cuando Misha entró empapado por la lluvia.

Quizá alguien había estado acercándose a nosotros desde mucho antes.

Alguien que conocía a mi abuela.

Que conocía a Natalia.

Y que había utilizado a un niño hambriento para abrir una puerta que llevaba años cerrada.

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