PARTE 2: LA PRUEBA QUE SOBREVIVIÓ

Era diminuta.

Tenía las mejillas rosadas y una expresión seria que me recordaba a mi padre.

—Hola, mi amor —susurré—. Soy mamá.

Grace abrió los ojos apenas un instante.

Le acaricié suavemente la frente.

—Prometo que nunca tendrás que suplicar para que alguien te proteja.

Tres meses después, Sarah me llamó con nuevas noticias.

—Elena, necesitamos reunirnos.

Su tono me inquietó.

—¿Ocurrió algo?

—Encontramos documentos relacionados con la casa.

Sentí un escalofrío.

—¿Qué documentos?

—Julian intentó utilizar una autorización que supuestamente firmaste antes del ataque.

Me quedé inmóvil.

—Yo nunca firmé nada.

—Eso es lo que debemos demostrar.

Aquella tarde, Sarah llegó con una carpeta.

Dentro había copias de documentos notariales.

Mi nombre aparecía en todas las páginas.

Elena Whitmore.

Debajo había una firma que se parecía muchísimo a la mía.

Pero no era mía.

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