Mi voz tembló.
—Y quiero que nunca tenga que sentir el miedo que yo sentí aquella tarde.
Cuando terminé, regresé a mi asiento.
Sarah me apretó suavemente la mano.
—Lo hiciste muy bien.
Yo apenas podía respirar.
Pero había contado mi historia.
Y nadie había conseguido silenciarme.
Al terminar la jornada, el juez anunció la continuación del proceso conforme al calendario judicial.
Todavía no había una resolución definitiva.
Pero las pruebas habían cambiado completamente el rumbo del caso.
Julian ya no parecía seguro de sí mismo.
Evelyn permanecía inmóvil.
Cuando salí del tribunal, los periodistas comenzaron a hacer preguntas.
No respondí.
Solo quería volver con Grace.
Entonces escuché una voz detrás de mí.
—Elena.
Me volví.
Era el detective Bennett.
Su expresión era seria.
—Necesito hablar con usted.
Sentí un escalofrío.
—¿Qué sucede?
Miró a Sarah.