Sentí que las piernas me temblaban.
—Sofía…
La adolescente avanzó lentamente.
—Mi abuelo me contaba esa historia cada cumpleaños.
Marisol comenzó a llorar otra vez.
Sofía se acercó un poco más.
—Decía que una muchacha muy valiente me había cargado cuando yo estaba atrapada en la camioneta.
Su voz se quebró.
—Yo era muy pequeña, pero recuerdo algo.
Se quedó frente a mí.
—Recuerdo que tenía mucho miedo.
Una lágrima rodó por su mejilla.
—Y recuerdo que alguien me dijo que cerrara los ojos y la abrazara muy fuerte.
Me llevé una mano a la boca.
Aquellas palabras me atravesaron el corazón.
Porque yo también recordaba aquel momento.
La niña lloraba desconsoladamente mientras yo intentaba sacarla.
Y para tranquilizarla le había dicho:
«Abrázame fuerte, princesa. Cierra los ojitos. No te voy a soltar».
Sofía comenzó a llorar abiertamente.