¡MI CUÑADO ME TIRÓ UNA CERVEZA ENCIMA FRENTE A TODA LA FAMILIA, SIN SABER QUE YO HABÍA SIDO CAMPEONA DE ARTES MARCIALES MIXTAS!

Bajé la mirada.

—Te conté lo del accidente, amor. Pero nunca hablamos de los detalles.

Era verdad.

Alejandro sabía que mi lesión había ocurrido ayudando a unas personas.

Pero yo nunca había mencionado sus nombres.

Ni siquiera los conocía.

Y ahora estaba descubriendo que aquella niña había estado sentada a mi lado en decenas de reuniones familiares.

Que le había enseñado a andar en bicicleta.

Que la había ayudado con sus tareas.

Que la había abrazado cuando lloraba por sus problemas de adolescente.

Sin saber que diez años antes la había sacado de una camioneta destrozada.

Entonces escuchamos una voz desde la puerta.

—¿Tía Valeria?

Todos volteamos.

Sofía estaba parada junto a la entrada del patio.

Tenía los ojos llenos de lágrimas.

No sabíamos cuánto tiempo llevaba escuchando.

—¿Tú eres la muchacha de la que hablaba mi abuelo?

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