CORRÍ A CASA CON MIS DOS HIJOS PARA CONTARLE A MI ESPOSO QUE HABÍA HEREDADO 480 MILLONES DE PESOS… ¡PERO LO ENCONTRÉ CON SU AMANTE ECHÁNDONOS A LA CALLE!

Abrió la segunda carpeta.

Dentro había estados de cuenta y transferencias bancarias.

—Durante los últimos cuatro años, su esposo utilizó su posición en Grupo Altamira para autorizar pagos a empresas proveedoras relacionadas con personas de su círculo cercano.

Fruncí el ceño.

—¿Está diciendo que robó dinero?

—Hay operaciones que requieren una auditoría independiente. No podemos afirmar todavía que exista un delito. Pero su tía sospechaba irregularidades y había ordenado investigarlas.

Sentí un escalofrío.

—¿Mi tía sabía lo que estaba pasando?

Ricardo asintió.

—Sabía más de lo que usted imagina.

Entonces sacó la tercera carpeta.

Era mucho más pequeña.

En su interior había un sobre color crema.

Mi nombre estaba escrito a mano.

Reconocí inmediatamente aquella letra.

Era la letra de mi tía Elena.

—Me pidió que le entregara esto cuando estuviera preparada —dijo Ricardo.

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