Samuel se inclinó hacia delante.
—¿Está segura?
—He comparado las facturas con los registros de prestación de servicios a los que tengo acceso. Hay discrepancias importantes. Ya presenté un reporte interno.
Abigail apenas podía respirar.
—¿Cuánto dinero?
Naomi tragó saliva.
—Hasta ahora he identificado aproximadamente setenta y cuatro mil dólares en cargos que necesitan explicación.
Abigail se cubrió la boca.
Setenta y cuatro mil dólares.
Recordó la máquina de coser de su madre.
Las joyas que había vendido.
Las noches en que había cenado pan tostado para ahorrar dinero.
Y entonces preguntó algo que le dolía incluso pronunciar.
—¿Spencer sabe esto?
Naomi guardó silencio.
—Encontré comunicaciones administrativas donde aparece su nombre como contacto para determinados pagos.
Abigail comenzó a llorar.
—Dios mío…
Samuel levantó una mano.
—Eso no demuestra por sí solo que Spencer haya participado en ninguna irregularidad. Necesitamos revisar los registros completos.