PARTE 2: LA FORTUNA DE LAS MENTIRAS

Samuel se inclinó hacia delante.

—¿Está segura?

—He comparado las facturas con los registros de prestación de servicios a los que tengo acceso. Hay discrepancias importantes. Ya presenté un reporte interno.

Abigail apenas podía respirar.

—¿Cuánto dinero?

Naomi tragó saliva.

—Hasta ahora he identificado aproximadamente setenta y cuatro mil dólares en cargos que necesitan explicación.

Abigail se cubrió la boca.

Setenta y cuatro mil dólares.

Recordó la máquina de coser de su madre.

Las joyas que había vendido.

Las noches en que había cenado pan tostado para ahorrar dinero.

Y entonces preguntó algo que le dolía incluso pronunciar.

—¿Spencer sabe esto?

Naomi guardó silencio.

—Encontré comunicaciones administrativas donde aparece su nombre como contacto para determinados pagos.

Abigail comenzó a llorar.

—Dios mío…

Samuel levantó una mano.

—Eso no demuestra por sí solo que Spencer haya participado en ninguna irregularidad. Necesitamos revisar los registros completos.

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