PARTE 2: LA FORTUNA DE LAS MENTIRAS

Naomi respondió:

—Vanessa Cole.

Abigail se quedó completamente inmóvil.

Conocía aquel nombre.

Vanessa era la mujer que Spencer había presentado como su novia seis meses atrás.

La misma que siempre la abrazaba y le decía:

“Abigail, eres una madre maravillosa. Spencer tiene mucha suerte de tenerte”.

De repente recordó la conversación que había escuchado detrás de la puerta.

La voz femenina.

La risa.

Las palabras sobre conseguir hasta el último dólar.

—Era ella —susurró Abigail.

Samuel levantó la cabeza.

—¿Qué?

—La mujer del teléfono.

Naomi cerró los ojos.

—Entonces quizá exista una conexión que debamos comunicar a los investigadores.

Abigail sintió que la tristeza comenzaba a transformarse en una determinación que nunca había conocido.

—Quiero saber exactamente qué hicieron con mi dinero.

Samuel asintió.

—Y lo averiguaremos mediante los registros y las autoridades correspondientes.

Aquella noche, Abigail regresó a su pequeña casa.

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