TRES AÑOS DESPUÉS DEL DIVORCIO, MI EXMARIDO ME ENCONTRÓ BAJO LA LLUVIA… Y DESCUBRIÓ LA CICATRIZ QUE LE HABÍA OCULTADO

Liang me prometió una sola cosa:

—Nunca voy a avergonzarme de la vida de la que vienes.

Le creí.

Durante los primeros años, fui feliz.

Pero después llegó Aurora.

Con aquel proyecto también llegaron los patrocinadores, las cenas formales y los profesores que hablaban de mi marido como de un talento que debía ser protegido de cualquier distracción.

Yo era una de esas distracciones.

No lo dijeron abiertamente al principio.

Simplemente dejaron de invitarme a ciertos acontecimientos.

Luego comenzaron las bromas sobre mi trabajo y mi falta de estudios.

Liang decía que no debía prestarles atención.

—Son personas difíciles, Xia. No vale la pena discutir con ellas.

Nunca entendió que su silencio, delante de quienes me humillaban, dolía más que sus palabras.

Entonces apareció el profesor Héctor Valdés.

Era director del instituto de investigación, responsable de conseguir buena parte de los fondos de Aurora y el hombre que había impulsado la carrera de Liang.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *