La investigación no pudo establecer de inmediato quién había ejecutado físicamente aquella manipulación.
Pero sí descubrió que un responsable de seguridad había recibido instrucciones irregulares del despacho de Valdés.
Cuando fue interrogado, declaró que le habían pedido anular temporalmente las salidas automáticas y desactivar determinadas alertas, supuestamente para proteger materiales sensibles durante una revisión nocturna.
El hombre insistió en que nunca le habían dicho que habría personas dentro.
Las autoridades tuvieron que determinar las responsabilidades de cada implicado.
Sin embargo, la documentación financiera dejó al descubierto algo que Valdés ya no podía explicar mediante excusas.
Durante años había utilizado empresas intermediarias para transferir materiales y resultados del proyecto a Veridian, donde mantenía intereses económicos ocultos.
La universidad suspendió sus funciones mientras avanzaban los procedimientos judiciales y administrativos.
La prensa publicó la noticia.